LA
CRISIS ECONÓMICA Y SOCIAL DE GRECIA
El tema de crisis económica
de Grecia, durante los últimos años, ha captado el interés de todo el mundo,
especialmente de renombrados economistas quienes buscan una explicación y
propuestas de solución adecuadas para resolver esta encrucijada que ha puesto
en jaque a la Unión Europea.
Podemos decir que en la
situación de Grecia existen dos versiones opuestas respecto a quién culpar. Por
un lado los desequilibrios estructurales de la economía griega, derivados de la
incapacidad de las instituciones para generar un modelo de crecimiento
eficiente que incluya políticas presupuestales responsables; y por otro, los
desequilibrios estructurales de la eurozona, que cambiaron la dimensión
política de la integración europea por un proyecto definido y manejado por
tecnócratas, muchas veces expertos en economía, pero con poco interés en las
consecuencias sociales de la crisis y otros aspectos no medibles como el
sentimiento de valía de un estado.
Con el establecimiento de la
Unión Económica y Monetaria, Europa poco a poco fue intensificando su
unificación, aunque con controles estrictos sobre sus presupuestos. Estas
reformas ocasionaron entre otros aspectos que las democracias nacionales y sus
parlamentos se sometieran a la supervisión y aprobación tecnocrática de especialistas
que no son funcionarios electos, reduciendo así la legitimidad democrática de
las políticas adoptadas.
Pero específicamente, Grecia
vivió en situación de crisis económica y política después de la Segunda Guerra Mundial,
la destrucción de su territorio fue total, el ingreso público se había
contraído 60% con respecto a su nivel antes del conflicto bélico, cerca de
300,000 griegos murieron en operaciones militares y ejecuciones, por homicidio
y por enfermedad, pese a todo lo cual sufrió además las consecuencias de una
fratricida guerra civil.
Es así, que desde el ingreso
de Grecia a la eurozona se profundizó la crisis de su economía, por un hecho
que la mayoría de analistas actualmente coinciden, haber aceptado compartir una
moneda hecha a la medida de las economías más fuertes de la UE (Alemania y
Francia), cuando el país no reunía las condiciones mínimas para compartir el
EURO.
Según especialistas la
crisis Griega sitúa al país europeo entre dos opciones: el colapso de su economía
o la depresión económica; pues lleva seis años de caídas consecutivas, y ahora
la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional le exigen un gran ajuste
económico: recortar el gasto público y el gasto social, que podría llevar al
país a la depresión económica, acrecentando su conflictividad social.
Debido a la crisis los
griegos ya han sufrido demasiado, su economía se redujo un 25%, dese el inicio
de los programas de austeridad, acentuando su dependencia de los créditos
externos, el desempleo se disparó a niveles sin precedentes y de acuerdo a
estudios uno de cada dos jóvenes se encuentra sin trabajo. Los sueldos y
pensiones han sido recortados, su comercio de consumo se encuentra paralizado.
Ya son millones los griegos que se encuentran viviendo bajo la línea de la pobreza.
Esta situación llevó al
poder éste año a Syriza, el partido que mejor supo recoger el descontento
generado por las medidas de austeridad; y fueron los intentos del actual
gobierno de izquierda por renegociar las condiciones los que llevaron a la
crisis a su momento más crítico cuando el país heleno no logró honrar el pago
de 1,500 millones de euros adeudados al FMI.
Luego del triunfo de “NO” en
el referéndum del 5 de Julio, el primer ministro griego Tsipras, solicitó al parlamento
europeo un nuevo acuerdo, solicitando un programa de tres años para pagar los
créditos pendientes y garantizar la estabilidad del sistema financiero,
asegurando que lo único que busca es “un acuerdo mejor, más justo y sostenible”.
Consideramos que este
escenario podría reflejar nuestro futuro si los países de América Latina deciden
compartir un mismo mercado y una misma moneda, sin reconocer las diferencias de nuestras economías,
por lo que antes de implementarlas realmente ( la UE demoró más de 20 años en
implementarlas) debemos de trabajar arduamente para generar las condiciones de
estabilidad y desarrollo de políticas presupuestales responsables e
instituciones públicas eficientes, que planifiquen con responsabilidad, sólo así
estaremos frente a un estado futuro deseado que cree las condiciones para
unificación de las economías latinoamericanas.
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