miércoles, 12 de agosto de 2015


LA CRISIS ECONÓMICA Y SOCIAL DE GRECIA

El tema de crisis económica de Grecia, durante los últimos años, ha captado el interés de todo el mundo, especialmente de renombrados economistas quienes buscan una explicación y propuestas de solución adecuadas para resolver esta encrucijada que ha puesto en jaque a la Unión Europea.

Podemos decir que en la situación de Grecia existen dos versiones opuestas respecto a quién culpar. Por un lado los desequilibrios estructurales de la economía griega, derivados de la incapacidad de las instituciones para generar un modelo de crecimiento eficiente que incluya políticas presupuestales responsables; y por otro, los desequilibrios estructurales de la eurozona, que cambiaron la dimensión política de la integración europea por un proyecto definido y manejado por tecnócratas, muchas veces expertos en economía, pero con poco interés en las consecuencias sociales de la crisis y otros aspectos no medibles como el sentimiento de valía de un estado.

Con el establecimiento de la Unión Económica y Monetaria, Europa poco a poco fue intensificando su unificación, aunque con controles estrictos sobre sus presupuestos. Estas reformas ocasionaron entre otros aspectos que las democracias nacionales y sus parlamentos se sometieran a la supervisión y aprobación tecnocrática de especialistas que no son funcionarios electos, reduciendo así la legitimidad democrática de las políticas adoptadas.

Pero específicamente, Grecia vivió en situación de crisis económica y política después de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción de su territorio fue total, el ingreso público se había contraído 60% con respecto a su nivel antes del conflicto bélico, cerca de 300,000 griegos murieron en operaciones militares y ejecuciones, por homicidio y por enfermedad, pese a todo lo cual sufrió además las consecuencias de una fratricida guerra civil.

Es así, que desde el ingreso de Grecia a la eurozona se profundizó la crisis de su economía, por un hecho que la mayoría de analistas actualmente coinciden, haber aceptado compartir una moneda hecha a la medida de las economías más fuertes de la UE (Alemania y Francia), cuando el país no reunía las condiciones mínimas para compartir el EURO.

Según especialistas la crisis Griega sitúa al país europeo entre dos opciones: el colapso de su economía o la depresión económica; pues lleva seis años de caídas consecutivas, y ahora la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional le exigen un gran ajuste económico: recortar el gasto público y el gasto social, que podría llevar al país a la depresión económica, acrecentando su conflictividad social.

Debido a la crisis los griegos ya han sufrido demasiado, su economía se redujo un 25%, dese el inicio de los programas de austeridad, acentuando su dependencia de los créditos externos, el desempleo se disparó a niveles sin precedentes y de acuerdo a estudios uno de cada dos jóvenes se encuentra sin trabajo. Los sueldos y pensiones han sido recortados, su comercio de consumo se encuentra paralizado. Ya son millones los griegos que se encuentran viviendo bajo la línea de la pobreza.

Esta situación llevó al poder éste año a Syriza, el partido que mejor supo recoger el descontento generado por las medidas de austeridad; y fueron los intentos del actual gobierno de izquierda por renegociar las condiciones los que llevaron a la crisis a su momento más crítico cuando el país heleno no logró honrar el pago de 1,500 millones de euros adeudados al FMI.

Luego del triunfo de “NO” en el referéndum del 5 de Julio, el primer ministro griego Tsipras, solicitó al parlamento europeo un nuevo acuerdo, solicitando un programa de tres años para pagar los créditos pendientes y garantizar la estabilidad del sistema financiero, asegurando que lo único que busca es “un acuerdo mejor, más justo y sostenible”.  

Consideramos que este escenario podría reflejar nuestro futuro si los países de América Latina deciden compartir un mismo mercado y una misma moneda,  sin reconocer las diferencias de nuestras economías, por lo que antes de implementarlas realmente ( la UE demoró más de 20 años en implementarlas) debemos de trabajar arduamente para generar las condiciones de estabilidad y desarrollo de políticas presupuestales responsables e instituciones públicas eficientes, que planifiquen con responsabilidad, sólo así estaremos frente a un estado futuro deseado que cree las condiciones para unificación de las economías latinoamericanas.

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